Valga decir haciendo un sintesis de la columna expuesta por José Miguel Oviedo en Peru21, me pareció excelente compartirlo con Uds. que por alguna razón no hayan revisado:
Nunca en la historia de la humanidad, la comunicación ha sido tan veloz, tan fácil y tan accesible a cualquiera que pueda usar una computadora.
Se presupone que ahora todos estamos conectados y que el flujo de información ya no tiene fronteras, lo que crea la posibilidad de que podamos conocer o aprender practicamente gratis. Internet es una herramienta increible para democratizar el saber y la cultura en todas sus formas y además instantaneamente.
Pero ocurre siempre que, al avanzar, la civilización también retrocede o pierde irremediablemente algo que, siendo valioso, empieza a ser percibido como obsoleto y, por lo tanto, descartable; así nos vemos obligados a renunciar a prácticas sociales o individuales que son parte entrañable de nuestra vida ante la irresistible presión masiva para ir en otra dirección.
aprender algo con un poco de esfuerzo, ues no hace valorar lo que estamos adquiriendo. ese importante elemento ha desaparecido por completo; todo está, literalmente al alcande de nuestros dedos; en pocos minutos o segundos puedo tener ante mis ojos la información que busco, copiarla, compartirla con otros, manipularlo como me plazca y sin salir de casa.
¿Que hay de malo en esa increible maravilla? que induce a la pereza mental, a la falta de rigor o concentración: como todo es de tan fácil acceso, no tengo de qué preocuparme, ya que lo que busco estará allá, esperándome. Ahora no se puede distinguiar a los estudiantes que tienen talento, paciencia y verdadera vocación. el peor resultado de esa facilidad es que el inmenso caudal de información disponible no corresponde necesariamente con un mejor nivel de la comprensión profunda de lo que estudia y tampoco con la calidad de lenguaje escrito.
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